![]() A pesar de mi pésima vista, desde siempre me ha apasionado leer. Y tanto como leer, contar historias. De pequeña, compartía el dormitorio con mi hermana, que es un año menor que yo. Teníamos las camas colocadas en paralelo con una mesita de noche en medio. Así lo hacía y normalmente ella, que siempre fue muy dormilona, se quedaba dormida a los pocos minutos. |
Yo, que era una niña muy nerviosa y de mal dormir,seguía hablando hasta llegar al final para poder saber cómo terminaba la historia. A la mañana siguiente ella se despertaba y lo primero que hacía era preguntarme cómo había terminado el cuento. Entonces, se lo explicaba, pero resumido. Algunas noches, sin embargo, yo estaba cansada o no se me ocurría nada nuevo e intentaba darle el pego con una historia de otro día a la que le cambiaba los protagonistas. Pero ahí, aunque se había pasado buena parte de la historia durmiendo, mi hermana era inmisericorde y me pillaba siempre. - Esa ya me la contaste con gatos. - Sí, pero como ahora son osos, hacen cosas diferentes. |
- Sí, pero como ahora son osos, hacen cosas diferentes.
Texto leído en el programa radiofónico "El Rincón Literario de Tres de Nit" de IB3, el 11 de octubre de 2006. |