Foto: mconnors

Quizás porque de pequeño pasó tantas horas en el cine, viendo sesiones dobles en la sala de su pueblo, siempre entendió la vida como una película. Su vida era una película y él era, por supuesto, el protagonista de la historia, el chico.

Y es que lo tenía todo: era guapo, tenía una novia y unos padres que lo querían; vivían una granja en Arkansas, donde cultivaban cereales y donde tenían un gran establo con vacas que había construido sus abuelos; tenía amigos con los que los fines de semana jugaba a los bolos, como volvería a hacer en cuanto regresara al pueblo. Tenía también un perro viejo que se llama Skip y un hermano menor que lo idolatraba y que siempre le escribía cartas y le mandaba fotos al frente. Por todo eso se marchó confiado a la guerra, convencido de que iba a volver. El chico siempre vuelve.

Demasiado tarde cayó en la cuenta de que al soldado que tiene novia y padres que viven en una granja en Arkansas en las películas siempre lo matan poco después de que le enseñe a quien de verdad es el chico de la película una foto de su viejo perro.

–¿Skip dices que se llama? Esta entrada está dedicada a la familia Marimón del Prat del Llobregat.

1 Comentario

  • Celia Jaén Enviado el 15 junio, 2012 5:58 pm

    Parece que uno lo único que protagoniza, y eso si tiene suerte, es su propia vida. El resto… pura imaginación romántica que sirve como mucho para hacer el tonto. Digo yo.

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