Foto: imma

Hay muchas maneras de no pasar a la historia.

La más habitual es no hacer nada que merezca la pena ser recordado, una opción muy respetable.

Otra posibilidad es ser borrado deliberadamente, sea destruyendo testimonios, sea manipulándolos.

Ante tal desajuste, siempre queda la esperanza de que en el futuro alguien decida hacer justicia.

Los que optaron por no hacer nada especial, tampoco tenían interés alguno en ser recordados. Los del segundo grupo, probablemente lo tenían, y, puede que resurjan.

Existe una tercera forma de no quedar en el recuerdo, tal vez más cruel porque es un casi. Es ser el segundo. Estos son los auténticos desposeídos, los que quedan en una especie de penumbra, en la que se vislumbra tal vez que hay alguien, pero no se ve y, por eso, la atención se dirige hacia otro lado. Hacía arriba, donde está el ganador.

¿Quién se interesa por Buzz Aldrin?

¿Alguien sabe el nombre de la segunda persona que alcanzó la cumbre del Everest?

¿Cuántos han leído la biografía de Friedrich Engels o la de Pierre Curie?

¿Cuántos discos tienen de Carmen Flores?

¿Cómo dicen que se llamaban los otras Supremes? Sí, las que no eran Diana Ross.

Dicen que a Raymond Poulidor, el eterno segundo en el Tour, todo el mundo lo quería. Supongo que lo que él quería era ganar. igual me equivoco, pero no creo.

Si recordamos al padre de Mozart es sobre todo por el hecho de serlo. La hermana y los dos hijos del compositor son sombras.

La hija de Errol Flynn sabe que todos se preguntan dónde falló la genética. ¡Con un padre tan guapo…!

Harpo lo hacía bien, pero no era Groucho.

Aquí pueden continuar ustedes.

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