Foto: clarita

Sin entrar en temas escatológicos, en un baño pueden suceder muchas cosas asquerosas. Para ello basta, por ejemplo, con la ayuda inestimable de una polilla que haya decidido entrar por la ventana una noche mientras te estás duchando y:

  • la ahogas sin querer con el agua de la ducha para después pisar su cadáver con los pies descalzos, o
  • se te posa en el hombro y se queda pegada a la crema hidratante, para, tras un frenético aleteo, caer pesada sobre las baldosas donde sigue aleteando hasta morir envenenada, o
  • se te posa en el cabello justo cuando pasas el cepillo y la perforas mientras mezclas sus fragmentos con el pelo, o
  • se pone justo delante del secador en marcha y escuchas el chisporroteo que hace al tostarse, que
  • además, hueles. 

Sólo uno de estas escenas sucedió ayer. Podéis elegir.

3 Comentarios

  • Marga Losantos Enviado el 30 octubre, 2013 6:53 am

    Aj! qué sádica. Consigues que una cosa tan normal como la muerte de una polilla se convierta en un thriller :-9

  • Anónimo Enviado el 5 enero, 2014 4:04 pm

    Rosa!!!! Este relato podría llamarse "asqueroso ritornello" por llevarme a repetir la lectura de las escenas para adivinar cuál sucedió realmente. Así que lo de sádica te lo tienes ganado por no ofrecer premio a quien adivine. jajaja Un abrazo, Melba

    • rosaribas2 Enviado el 20 enero, 2014 7:34 pm

      Seguro que si doy la solución pierde buena parte del encanto (por llamarlo de algún modo). Gracias por pasarte por aquí.

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