Foto: sideshowmom

Pues parece que he salido rana. De momento solo soy una larva. Me muero de impaciencia por hacerme adulta. La verdad es que nadie sabe muy bien cómo será. A veces lo hablo con alguna de mis hermanas. ¿Cómo crees que seremos después de la metamorfosis? ¿De qué color? ¿De qué tamaño? Y charlamos hasta que la corriente nos separa. Es una pena que seamos tantísimas y nos parezcamos tanto. Hasta ahora no he conseguido hablar dos veces con la misma.

Me acuerdo de una que dijo que se negaba a perder las branquias y tener que salir fuera del agua para respirar. Pobre. Por lo menos se ahorró el disgusto, porque acto seguido se acercó demasiado a lo que creyó una roca segura y se la comió un pez. Tengo que ir con cuidado, son muchos los enemigos que acechan. Dicen que la cola irá desapareciendo. ¡A la mierda la cola! Estoy harta de nadar haciendo ondulaciones, quiero saltar. Y lo haré porque tendré patas. Cuatro patas, dicen. ¡Fenomenal! No acabo de entender lo de que dos serán más largas que las otras. Ojalá sean las delanteras. Así podré ir con la cabeza bien erguida. Me muero de ganas de tener pulmones. Patas y pulmones.

Entonces me iré muy lejos de esta charca. Quiero ver mundo. Voy a llegar lejos.

Pero de momento, tengo que ir con cuidado. Si logro salir indemne del agua, empezaré una nueva vida. Sí. Voy a llegar lejos. Estoy llamada a grandes cosas. Solo necesito unas patas y unos pulmones.

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