BIOGRAFÍA

Les cuento mi vida

Nací en El Prat de Llobregat en 1963. Es una pequeña ciudad industrial que la mayoría conoce porque en su término municipal se encuentra el aeropuerto de Barcelona. La cercanía del aeropuerto, vivir a sólo una calle de las vías del tren con el ruido –y el olor– de fondo de una fábrica de papel, actualmente demolida, en lugar de llevarme a anhelar una vida de silencio y aire puro en algún lugar en el campo, me han hecho adicta a la ciudad y a un mínimo nivel de sonido sin el cual no me puedo concentrar. Por eso me gusta escribir en cafés. Eso sí, entre mis enemigos naturales se cuentan los mascadores de chicle, los sorbedores ruidosos de café y los que parecen no conocer la existencia de los pañuelos. Por lo visto, esto se llama misofonía.

Gracias al afán experimentador de mis padres, cambié de escuela con relativa frecuencia, lo que me permitió probar desde el pequeño colegio de pueblo a la escuela alternativa anti-autoritaria haciendo una breve escala en una escuela de niñas ultra-religiosa con uniforme incluido. Si bien mi educación fue algo confusa, gracias a estos cambios constantes aprendí a adaptarme a nuevas situaciones con rapidez y también a hacer amigos duraderos.

Durante los estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona, a pesar de mi metro sesenta y la mala vista, gané algún dinero como árbitro auxiliar de baloncesto. Después trabajé en la enseñanza. Entre otras materias, di clases de griego clásico; griego no sabía y sigo sin saberlo. De las otras cosas sí tenía idea. He trabajado como profesora de idiomas, lectora, empaquetadora de barritas de plastilina, escritora de cartas, traductora, no en este orden.

Abandoné Barcelona justo un año antes de las Olimpiadas. Me marché a Alemania porque quería vivir en otro país, tener la experiencia, enriquecedora y nunca fácil, de ser extranjera y siempre me interesó la cultura alemana. Mi primer año en Alemania lo pasé en Berlín, después me trasladé a Frankfurt, donde sigo viviendo. En un principio sólo quería pasar un año en Alemania, pero al final están siendo un par más. Y es que me gusta vivir en Frankfurt, una ciudad muy especial porque más de un tercio de los ciudadanos somos extranjeros y es a la vez una ciudad muy alemana.

Durante muchos años me dediqué a la enseñanza de la lengua. Fui lectora de español en el Instituto de Románicas de la Johann-Wolfgang-Goethe Universität de Fráncfort y profesora titular en la Universidad de Heilbronn. Si bien no me considero una entusiasta de los viajes, me doctoré con una tesis sobre viajeros, concretamente los viajeros alemanes que llegaron a América en los siglos XVI y XVII. En el año 2008 dejé mi actividad docente para dedicarme por completo a la escritura. Durante los años de actividad de investigación y docencia publiqué artículos y materiales didácticos como el manual para profesores ¿Cómo corregir errores y no equivocarse en el intento?, o las lecturas graduadas La clave está en el pasado y Las tres muertes del duque de la Ribera. Asimismo soy una de las autoras del manual de ELE Con gusto.
Desde mediados de 2017 soy columnista habitual en la sección de Opinión de El Periódico.

Escribiendo

Aunque siempre he escrito y me ha gustado contar historias, no hace tanto que he empezado a publicar. En enero de 2006 apareció mi primera obra, la novela histórica El pintor de Flandes, que ha sido reeditada en bolsillo.

Cornelia Weber-Tejedor

En octubre de 2007 con la novela policíaca Entre dos aguas  empecé la serie protagonizada por la comisaria hispano-alemana Cornelia Weber-Tejedor. La segunda novela de la serie, Con anuncio, fue publicada en septiembre de 2009. La tercera entrega es En caída libre del año 2011. Con ella pasé del aeropuerto del Prat al de Fráncfort, que es el escenario y uno de los protagonistas de la novela. Parece que los aeropuertos me persiguen. La serie sufrió un parón con la desaparición de la editorial en la que había publicado la segunda y la tercera entregas. Aforturnadamente, con la edición de Tres casos para la comisaria Cornelia Weber-Tejedor han sido recuperadas en un volumen conjunto que edita DeBolsillo. Y, tras cinco años de pausa, Cornelia Weber-Tejedor ha vuelto en su cuarto caso, Si no, lo matamos, en 2016. Las cuatro novelas han sido traducidas al alemán y editadas por Suhrkamp.

La trilogía de los años 50

2013 fue el año de Don de lenguas,  que escribí a “cuatro manos” con Sabine Hofmann. Una novela negra ambientada en la oscura Barcelona de los años cincuenta, que ha sido traducida al italiano, inglés, francés, japonés, turco y polaco. No al alemán, ya que en esta lengua también la escribimos. Escribimos a cuatro manos y en dos idiomas. Con esta novela iniciamos una trilogía protagonizada por la joven periodista Ana Martí. La segunda,  El gran frío  (2014) lleva a su protagonista, ahora periodista del popular semanario de sucesos El Caso, a un pequeño pueblo de Teruel para investigar un supuesto caso de estigmatización, justo en el mes de febrero de 1956, cuando llegó a España el gran frío. Azul marino (2016) cierra la trilogía de los años cincuenta protagonizada por la periodista Ana Martí. Siempre me cuesta despedirme de los personajes que me gustan. Tal vez por eso escribo series. Pero, por otra parte, creo que es importante saber poner punto final y hacerlo antes de que lleguen el cansancio o, mucho peor, la rutina.

No todo es negro

Con Pensión Leonardo, editada por Siruela y ambientada en la Barcelona de los años 60, abandoné en 2015 el género negro durante más de trescientas páginas. De un modo similar a las idas y venidas de los huéspedes de la pensión que da título a la novela, entro y salgo del género regularmente. También en mi vida real, y aunque suene un poco  paradójico, me he acostumbrado a los cambios.

En octubre de 2010 publiqué La detective miope. Con un nuevo personaje, la detective Irene Ricart, que no inicia una serie. Quien ha leído la novela sabe por qué. Ya sé que hay que quererlas a todas por igual, pero tengo que confesar que esta novela le tengo un especial afecto. La detective miope ha sido reeditada por DeBolsillo.

Entre junio y diciembre de 2012, el desaparecido portal digital Sigueleyendo publicó la novela por entregas Miss Fifty, con ilustraciones de Clàudia de Puig. Relata las aventuras de Marta Ferrer, una empleada de Hacienda de Barcelona de cincuenta y cuatro años, que durante su última sesión de radioterapia (acaba de superar un cáncer de mama), recibe un rayo “extraño” y descubre poco a poco que se ha convertido en una superheroína, Miss Fifty. En marzo de 2015 la editorial Reino de Cordelia editó Miss Fifty con nuevas ilustraciones de María Espejo.

Lo último

Lo último es la novela La luna en las minas, que ha sido premiada con el Galardón Letras del Mediterráneo en su edición de 2017 en la modalidad de narrativa. Una novela en la que retomo un tema que me ha interesado siempre, la emigración, conjugando la novela histórica con elementos fantásticos.

Lo próximo

Regreso al género negro con una novela, Emma, diferente tanto en el planteamiento, ya que es una novela por entregas, como en el modo de lectura, porque la escribí expresamente para una plataforma digital y sólo se podrá leer en móviles y tabletas.

Hay más, relatos, traducciones, blogs

Y habrá más.