Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Érase una vez, corría el año 1964, una señora de Barcelona que pensó que ya era hora de limpiar los fogones de la cocina.

Los fogones de la cocina estaban muy sucios y para arrancar la grasa seca no conocía nada mejor que la arena de Garraf.

Arena de Garraf cuya eficacia conocía porque ya la había recogido un día en que fue a la playa con su hija, sus nietos y su yerno.

Su yerno, un buen hombre, era cocinero en un hotel de Barcelona y tenía el día libre.

Tenía el día libre y le apetecía quedarse en casa leyendo el periódico, pero su suegra le dijo que no le quedaba arena.

No le quedaba arena porque la había gastado toda limpiando la vajilla.

La vajilla en la que él comía todos los días, le recordó ella cuando su yerno no se mostró muy entusiasmado con la idea de coger el tren para ir a Garraf.

Tuvo que coger el tren para ir a Garraf ante la insistencia de la suegra y cierto tono de reproche que percibió en la voz , aunque desapareció en cuanto le dijo que iría esa misma mañana.

Iría esa misma mañana, pensó él, y así podría leer el periódico tranquilamente sentado en la playa de Llorach.

En la playa de Llorach recogió dos saquitos de arena para que su suegra limpiara con ellos los fogones y se sentó a leer el periódico apoyado en un murito.

Un murito bajo, del que asomaba su cabeza cubierta por el sombrero que se había puesto para protegerse del sol tibio aún a primera hora de la mañana.

A primera hora de la mañana pasaba también por ahí Manuel Delgado Villegas, más conocido como “el Arropiero”.

“El Arropiero” envolvió una piedra en un trozo de tela y le dio un golpe mortal en la cabeza, después le robó la cartera y el reloj de pulsera, pero no se llevó los saquitos que tenía al lado porque solo estaban llenos de arena.

Arena de la playa de Llorach, la mejor para limpiar los fogones, y que la suegra esperaba impaciente, mientras todavía no sabía que su yerno acababa de ser una de las veintidós víctimas del mayor asesino en serie de España.

Y, colorín colorado, este true crime se ha acabado.