Este lápiz se jubila hoy, 17 de marzo de 2020.
Se ve cansado y también algo sucio porque ha trabajado duro estos últimos días.
Es el primero de los lápices que llevan semillas en el extremo que jubilo. Los amigos me han regalado varios, con semillas variadas, desde flores hasta hierbas de cocina, lo que me remite a dos actividades en las que mis competencias son muy diferentes. Soy tan buena jardinera como pésima, por no decir espantosa, cocinera.
Estos lápices son diferentes, contienen cierta urgencia, ya no que no solo hay palabras, sino también plantas esperando para salir.
Pero no puedo usarlos como a los demás. Como son más delicados, no los llevo en el estuche, donde podría romperse la capsulita verde en la que van las semillas; en el caso de este, de girasol.
Girasole, mejor dicho, porque es un lápiz italiano. Y, cerrando el círculo, lo plantaré en el jardín de una amiga italiana de Frankfurt, que me ha ofrecido un rinconcito para que tenga allí  mi «Giardinetto delle matite».
Si esto no es un aliciente para escribir…

 

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