En 2007 visité la dokumenta 12 en Kassel. Allí se exponía la obra “Fears & Top Secret» de Nedko Solakov.
Se trata de una serie 99 dibujos en tinta negra en formato apaisado, acompañados de breves textos escritos a mano. Un muestrario de grandes y pequeños miedos, concentrados en un dibujo tan mínimo como expresivo, con textos en los que el humor se mezcla con la hondura y la reflexión. Pasé más de una hora en la pequeña sala en la que se exponían, a veces asintiendo a veces sorprendida ante las formas que el miedo puede adquirir.
Cuando poco después los dibujos aparecieron en un libro titulado 99 Fears , el plural, unido a una personalidad más bien fóbica, me dio la idea de empezar mi propia colección con la idea de recopilar en forma de relatos breves miedos propios y ajenos: “99 + 1: cien momentos de pánico”.
Estos relatos, además del tema común, debían cumplir una condición: como si se tratase de tintas chinas, tenían que estar escritos de un tirón. Todos aquellos textos que se estancaban a media escritura eran descartados.
Durante varios años los fui publicando en un blog. Pero solo llegué hasta el 88. No por falta de miedos, sino de tiempo. Estos 88 relatos y los que se quedaron sin escribir me persiguen desde entonces y me recuerdan que uno de mis miedos es a dejar proyectos inconclusos. Hace unos días, de una manera muy dickensiana como espíritus de los relatos abandonados en el purgatorio de un disco duro, sin pasado, presente ni futuro, lanzaron amenazas entre llantos y gemidos si no los sacaba otra vez. Y los relatos del 89 al 100 prometieron aparecer cuando los necesitara.
Por eso he decidido recuperarlos y, esta vez sí, llegar a cien. Un relato a la semana para compartir miedos y liberarme del temor a dejar este proyecto inconcluso.
Gracias por leerlos.