Hoy han abandonado la casa los siguientes objetos:

  • 60 marcapáginas. Tal vez tenga que ver con mi escasa mitificación del objeto libro, pero no siento una especial devoción por los complementos del culto libresco. Para marcar el punto uso el primer trozo de papel que tengo a mano: un billete de autobús, una entrada de museo, una postal, un resguardo de la tintorería… Estos papeles de uso breve y efímero reciben así una segunda vida, pasan varios días entre las páginas y, a veces, se quedan escondidos dentro del libro porque se me olvida sacarlos.
  • 1 portaminas. Grafito sin opción de sacapuntas. Aburrido.
  • 1 bomba de bicicleta. El mundo está empeñado en recordarme que tuve bicicletas propias y que me las robaron todas.
  • 1 set de parches, roscas, aceites… para arreglar bicis. Teniendo en cuenta cuántos años hace que no tengo bici propia, espero que la persona que se lo ha llevado no se desilusiones demasiado si los parches no se pegan especialmente bien. Confío en que sea la misma persona que se llevó la bomba y esto compense.
  • 1 cinturón para llevar las llaves y la botella de agua al salir a correr. Nada más lejos de mis intenciones que salir a correr.
  • 6 mapas de ciudades que compré en diferentes viajes.
  • 6 guías de viajes. Algunas coincidían con los mapas. Los he dejado todos juntos en la estantería de bookcrossing. Mucho me temo que bastantes de los restaurantes y tiendas que aparecen en estas guías ya no existan, pero, curiosamente, todas habían desaparecido de la estantería a las pocas horas.
  • 1 carrete de fotos sin usar. Lo he dejado encima del contenedor de papel de la casa. Ya se lo ha llevado alguien.
  • 8 rollos de negativos de fotos. Mirados al trasluz parecían más bien poco interesantes. Adiós.

Total: 85

 

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