© Remei López

Don de lenguas ya tiene su plato. Es el arroz con leche que ha creado el chef Mingo Morillas del restaurante Cal Mingo en Viladecans.

Lo pudimos probar durante la cena literaria celebrada el pasado 28 de mayo en Cal Mingo organizada por la Biblioteca Municipal de Viladecans, para los participantes en el club de lectura de la Bibloteca.

Mingo Morillas se inspiró en este pasaje de la novela Don de lenguas. Como él mismo nos comentó, no en las verduras recocidas sino en el arroz cn leche de Encarni:

“Desde hacía un rato a Beatriz le llegaban a ráfagas dos olores desde la cocina. Uno le recordaba que necesitaba comer; el otro le daba ganas de comer. El primero era una vaharada algo acre de la mezcla de verduras que Encarni hervía hasta que no quedaba una sola fibra que masticar, hasta que las acelgas o las berzas tomaban la consistencia que Beatriz suponía a las algas.

—Las verduras poco cocidas son indigestas —había argumentado Encarni la primera vez que ella amagó una protesta.

No se discute con quien se preocupa por nuestra salud, así que tocaba comer y callar, como cuando era pequeña, y alegrarse de que un buen plato de arroz con leche sería la gloria blanca después del purgatorio verde. Arroz con leche. Ganas de comer, una vez saciada el hambre más primordial.

Los platos que le cocinaba Encarni mostraban sus esfuerzos por satisfacer las dos casas que alimentaba, ya que siempre se llevaba dos fiambreras para su familia. Así que, bien pensado, la digestión que se cuidaba con verduras recocidas no era la suya, sino la de la madre de Encarni. Por lo menos nunca se podría decir de ella que era una señora rácana, como tantas que hacían pasar más hambre al servicio que el dómine Cabra del Buscón de Quevedo a sus pupilos. Ella y Encarni comían lo mismo. Cuando había más, más; cuando había menos, menos. Le entró la risa al recordar el pasaje del texto de Quevedo, en el que don Pablos describe el caldo que el licenciado les sirve como «tan claro, que en comer una de ellas peligrara Narciso más que en la fuente». No en su casa. Encarni se llevaba la cena para la familia y a ella le preparaba un arroz con leche como Beatriz no lo había comido nunca.

—Receta de mi abuela —decía orgullosa Encarni al recibir los halagos.

Quiero darle las gracias a Remei López, directora de la biblioteca, por organizar este encuentro en el que tras degustar productos del Baix llobregat y el maravilloso arroz con leche, tuvimos una tertulia literario-culinaria que se prolongó hasta pasada la medianoche. Muchas gracias a Manolita Sanz, coordinadora del club de lectura y a todos los participantes. Y, por supuesto, a Mingo Morillas por una cena inolvidable.

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