© Rosa Ribas

El gato de Nosferatu


Soy muy miope. Eso significa que tengo muy mala vista, pero también  los ojos muy grandes. Estas son algunas de las cosas que veo, fotografío y publico en Instagram.

¿Dónde? En casa de mis padres. La gata estaba pegada al cristal de la galería y su sombra se reflejaba así en la pared. Le pedí a mi padre que pusiera la mano para que pareciera la de Nosferatu, uno de mis terrores infantiles desde que vi en la televisón la escena en la que aparece en el marco de la puerta y se acerca al protagonista con sus manos de dedos larguísimos. La imagen sigue impresionándome.
El gato, tal vez notando que recibía algún tipo de atención, mantuvo la pose el tiempo suficiente.

Estuve a punto de titularlo «El gatu de Nosferatu», pero la tontería tiene un límite.

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