Hoy han abandonado la casa los siguientes objetos:

  • 1 boligrafo de publicidad con una especie de cobertura de goma que se ha vuelto repugnantemente pegajosa.
  • 1 pin de la asociación alemana de escritores de novela criminal (das Syndikat) a la que hace dos años que ya no pertenezco.
  • 3 libros que he dejado en la estantería de Merianplatz para que alguien se los lleve. 2 en alemán, 1 en español. Alguien se había deshecho de su colección de viejos best-sellers porque allí había por lo menos cinco libros de Johannes Mario Simmel, entre ellos, por supuesto, un ejemplar de Es muß nicht immer Kavier sein. Creo que la traducción al español es No solo de caviar vive el hombre. Tengo muy buen recuerdo de este libro porque, tras una operación de la vista, mi marido me lo leyó en voz alta. Se publicó por entregas por lo que es un libro ideal para gente que, como yo, se distrae durante la escucha, ya que se repite siempre la información relevante a modo de recuerdo. Como el ejemplar que tenemos en casa está en mejor estado, no he cogido el de la estantería.
  • 1 flamenco de papel pegado a una varilla de madera. Decoraba un vaso de cóctel en una fiesta. Supongo que me lo llevé porque fue un lindo momento, pero, dado que en este momento no logra que recuerde ni dónde ni cuándo ni qué se celebraba, no tiene sentido que siga cogiendo polvo entre mis lápices.

Total: 6

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