«Volver a un lugar es un punto de partida reconocible en la literatura: el viaje al origen como dispositivo para hurgar en las capas profundas del pasado. No obstante, en Los viejos amores (Tusquets), Rosa Ribas, una de las mejores exponentes en español del género, subvierte la fórmula. Aquí no hay catarsis ni redención, sino un descenso incómodo a las zonas más turbias de la memoria, donde el afecto se mezcla con el reproche y la identidad se deshilacha al contacto con lo que se ha querido olvidar.
Esta es la cuarta entrega de la saga protagonizada por la familia de Detectives Hernández, ambientada en el barrio de Sant Andreu, en Barcelona. Cada novela ha sido un ejercicio singular dentro del género. En Un asunto demasiado familiar (2019), Ribas presentó a la familia encabezada por Mateo Hernández como un microcosmos emocional, atravesado por lealtades, silencios y heridas sin cerrar. En Los buenos hijos (2021) la hija mayor de Mateo empieza a formar parte de la agencia, desplegándose una trama que refuerza todo lo bueno del primer libro. En Nuestros muertos (2022), tal vez su novela mejor estructurada, la familia ha cerrado su agencia y se rompe la dinámica coral mientras adquiere relevancia la desaparición de uno de sus miembros clave. En este sentido, Los viejos amores continúa esa línea más introspectiva, pero acentúa el tono elegíaco y emocional, desplazando el eje del enigma policial hacia un misterio mucho más profundo: el de los vínculos rotos. Claudia, hermana de Lola, esposa de Mateo, es el nuevo eslabón que complejizará esa dinámica.»
Con estas palabras empieza la estupenda reseña de Los viejos amores que escribió Sergio Silva Velázquez para la revista digital Zenda.
Para leer el texto completo, basta con seguir este enlace: Los viejos amores-Zenda