Este fin de semana han abandonado la casa los siguientes objetos:

  • 2 fundas de paraguas plegables. Como es de rigor, los paraguas los perdimos hace tiempo, a saber dónde. Conservar esas fundas es como guardar la piel de una serpiente que hace meses que se escapó del terrario.
  • 3 llaves. Parecían de candados de bicicletas.
  • 1 carpeta con las galeradas de una novela.
  • 1 cuerda de violín, la de mi. La guardé porque era la primera que se me rompía desde que empecé a estudiar el instrumento, pero, bien pensado, es algo bastante idiota.
  • 1 estuche para gafas. Otro.
  • 1 cable de un cargador de móvil.
  • 1 libro. El primer arrepentimiento desde que empecé este diario. Era un ejemplar de una novela de Truman Capote, El arpa de hierba, el alemán. La encontré en la estantería de Merianplatz donde se puede dejar o coger libros. Estaba incluso dedicado, un tal Simon se lo dedicó a una Elisa. No sabremos nunca quién falló, si Simon o Capote. Empecé a leer este ejemplar, pero el papel olía bastante mal y decidí comprar uno nuevo y devolver el otro a la estantería. Así lo hice. Al seguir la lectura noté que la traducción era diferente. Con buen criterio, pues las traducciones envejecen siempre más rápido que los originales, se había hecho una revisión. Pero me habría encantado tener el otro ejemplar a mano para observar con detenimiento los cambios. Demasiado tarde. El libro ha desaparecido ya.

Total: 10

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