
Antonio Parra, director del festival Cartagena Negra, me entrevistó para la revista digital "Sólo Novela Negra".

Antonio Parra, director del festival Cartagena Negra, me entrevistó para la revista digital "Sólo Novela Negra".

Me encantan las listas. A Raquel C. Pico, del blog "Librópatas", también.

Auorora Intxausti me entrevistó para El País con motivo de la publicación de Azul marino, la novela que cierra la trilogía de Ana Martí.

Matteo di Giulio firma una estupenda crítica de la traducción italiana de La detective miope.

El periódico La Opinión de Murcia ha publicado entrevistas con los autores que participamos en las jornadas de novela policiaca y de misterio Cartagena Negra entre el 6 y el 10 de septiembre.

Milo J. Krmpotic me entrevista para la revista de literatura Librújula. Entre otras cosas, hablamos de vivir en el extranjero, concretamente en Alemania y, cómo no, de Cornelia Weber-Tejedor y Si no, lo matamos.

Apenas coincidimos unos segundos durante la Feria del Libro de Madrid, pero, con todo, no pude zafarme del Tercer grado de Juan Carlos Galindo.

Mi nueva colaboración con la revista Fiat Lux habla de los errores en las novelas. Son inevitables, por más que revisemos los textos una y otra vez. Se cuelan en los manuscritos y escapan incluso a las miradas entrenadas de editores y correctores. También a las de muchos lectores; hasta que alguien los caza y la pieza queda en evidencia. ¿Qué se siente entonces? ¿Qué se hace con ellos?

Luis J. Palomero me entrevistó en la revista "Miss Tinta" para que pudiera "disparar balas de tinta desde Frankfurt".

Soy oyente de radio. Desde siempre. Por eso me fascina entrar en los estudios de las emisoras, ponerme los auriculares, observar los movimientos de los técnicos al otro lado del cristal, ver pasar los segundos en el reloj del estudio... Y, sobre todo, el ritmo de las charlas en la radio. Me siento muy a gusto en las entrevistas radiofónicas. Más aún cuando son tan simpáticas, dinámicas y divertidas como la del programa "Aquí no hay playa" de Onda Madrid. Se nos ve en las caras, ¿no?