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«En todo ese universo, durante mucho tiempo confinado bajo la injusta etiqueta de ‘escritura doméstica’ y solo reivindicado en su entera complejidad con el ya no tan reciente revival de Jackson, me hizo pensar la lectura de Todos duermen (Tusquets, 2026), la última novela de Rosa Ribas (1963). Con escenas cargadas de gestos que rozan lo hitchcockiano, una ambientación que actualiza las convenciones de la literatura gótica, una cierta capa policíaca —si vemos a Ana, la protagonista, como investigadora de su propio archivo familiar— y algún personaje que puede recordar a los de ficciones como Sharp Objects (2006) —siempre hay que desconfiar de quienes nos cuidan “demasiado bien”—, Ribas —al igual que Jackson— hace algo más interesante que un ejercicio de género: construye, mediante una prosa refinada, una novela sobre el trauma, la superación y el dolor, pero también acerca de la necesidad de desentrañar lo propio como si de un ejercicio de traducción se tratara.»

Este es un fragmento de la estupenda crítica de Todos duermen que ha escrito Abel Castaño para el portal digital Zenda.

Podéis leer el texto completo siguiendo este enlace: Todos duermen – Zenda.