«Hay una cosa que aprendí hace años, cubriendo asedios, y es que las peores prisiones no tienen barrotes. Tienen puertas abiertas que nadie cruza. Uno veía a gente que podía marcharse, que tenía la carretera a doscientos metros, y que se quedaba en el sótano un mes más porque fuera estaba lo desconocido y dentro estaban los suyos. Me he acordado de aquellos sótanos leyendo Todos duermen, la novela que Rosa Ribas publica en Tusquets, que transcurre entera en una casa donde no hay un solo cerrojo echado y de la que nadie sale.»
Así empieza la crítica de Todos duermen que Andrés Ignacio García-Pérez Tomás ha publicado en la Revista Cervantes.
Para leer el texto completo, solo hay que seguir este enlace: La casa como celda – Revista Cervantes